El futbolista caballeroso juega para ganar y siempre respeta el juego de sus contrincantes. Practica el mismo respeto en su vida con la gente que se encuentra en su camino.

El juego ha sido siempre una parte esencial de su vida y, aunque es posible que ya no juegue, es un admirador toda su vida.
Aprecia las cosas bonitas y quiere un producto auténtico y de buena hechura que disfrutará siempre. Tiene deseo de aventuras de viaje y de abarcar la diversidad de mundo.
Busca hacer lo correcto en su vida tanto como busca el mejor pase en un partido, siempre pensando en los demás. Un jugador y un aficionado al hermoso deporte, así como un hombre que se conduce según valores de caballero. El centrocampista, el número 10, es el maestro, orquestando y dictando el ritmo del juego.

Conoce la importancia de la apariencia personal para alcanzar el éxito, en un día de negocios o en una noche de fiesta. Se puede permitir expresarse con estilo y siempre es el centro de atención.